Las riquezas de Jesucristo… En nuestra relación íntima con nuestro Eterno Dios, recibimos mucho más de lo que podemos imaginar o entender. Tendremos paz, serenidad y gozo, lo cual nunca se compra con dinero. Pues la bendición del Eterno es la que enriquece, y no añade tristezas o dolor con ella. Proverbios 10:22
